6 filmes de bajo presupuesto que fueron un éxito


A veces los realizadores sólo quieren hacer sus películas y si no encuentran el apoyo suficiente, se aventurar a hacer lo más posible, con lo menos a su alcance.

Se trata de pequeñas producciones que no recaen en la parafernalia para llamar a la audiencia y aunque eso podría parecer que el proyecto no atraerá a muchos que gustan sólo del espectáculo visual, a veces el resultado resulta en un sorpresivo éxito indiscutible.

Estas son algunas películas de aquellas que con poco, ganaron mucho.

Annabelle





Comenzó como un pequeño proyecto que al principio se ganó críticas muy negativas, no obstante, su fama creció entre la audiencia que quedó encantada con los sustos. Poco a poco se fue abriendo paso y más gente fue a verla, convirtiéndola en un gran éxito. Se volvió digna acompañante de otra pequeña pero exitosa saga, El conjuro, y la aceptación en taquilla incluso la hizo convertirse a sí misma en una franquicia, cuando se dio luz verde para su precuela.

Juno





Era una película indie sin más aspiraciones que presentar su historia y esperar que la gente viera esa chispa de encanto de una comedia sobre una joven preparatoriana que queda embarazada. No era un drama pesado, sino una historia de vida con un grado de buen humor y mucha esperanza. Atrajo, de alguna forma, a la audiencia juvenil, que combinada con la gente adulta que se acercó a ver de qué trataba, volvió al proyecto un éxito que incluso llegó a ser ganador del Oscar en la categoría de mejor guión original.

Get out





Jordan Peele hizo su debut como director con un proyecto que le apasionaba pero que nunca creyó ganaría tantos aplausos. Su estreno fue muy discreto y se promocionó como cualquier otra cinta que no fuera una superproducción blockbuster. Pero al verla, la crítica y la gente quedaron sorprendidas y encantadas con el concepto y así la historia creció como espuma en el mar. Se volvió un éxito en taquilla y de las mejores películas de 2017, además de que se acomodó muy bien en festivales y premiaciones, dándole a Peele, entre otras cosas, un premio Oscar.

El proyecto de la bruja de Blair





Ningún proyecto nacido casi de la nada creció tanto como este en su tiempo. Su estilo de filmación, que asemejaba videocintas encontradas y vueltas película, le permitía poder filmar con un muy bajo presupuesto y sin temor a ser criticada por la mala calidad de imagen. El verdadero éxito fue el marketing, que vendió la historia como verdadera cuando todo era pura actuación, dramatización y montaje. Al atractivo de historia verídica, que al principio no se sabía que era falso, atrajo a la gente y volvió a la película en un parteaguas en el cine.

Lost in translation





Perdidos en Tokio dio a Sofia Coppola el reconocimiento que ya se merecía recibir. Había estado a la sombra de su padre y aunque había destacado con sus otras películas, este aplauso venía sólo de la crítica especializada y la poca audiencia que se había acercado a las cintas. Este película de 2003, sin embargo, le ganó fama y éxito mundial cuando se convirtió en todo un suceso. Costó cuatro millones de dólares y ganó más de cien a nivel mundial. La dupla Scarlett Johansson y Bill Murray también pudo ayudar mucho a promocionar el proyecto, pues de la nada, todos comenzaron a hablar de él.

Paranormal Activity





Fue filmada en siete días y sin ningún renombrado actor de Hollywood liderando el proyecto. El estilo de material grabado por cámaras ocultas también le dio a esta historia la oportunidad de filmar con una cámara más sencilla, lo que acortó gastos. Este mismo estilo ayudó a ofrecer sustos al por mayor que la audiencia no se esperaba y de pronto la película fue sonando en las conversaciones, hasta lograr que un estudio de los grandes, Paramout, comprara los derechos de distribución. Inevitablemente, la idea se convirtió en franquicia.

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