Los Padrinos Mágicos, la verdadera magia de nuestra niñez

Recuerden chavos, azul es un color
Cuando decimos que las caricaturas infantiles de hoy en día no tienen el mismo feeling que las de hace principios del nuevo milenio, no es por querer sentirnos superiores o demeritar a los shows que entretienen a la mayoría de los niños y adultos jóvenes de hoy en día, es porque en verdad, ninguna puede competir con la joya que fueron Los Padrinos Mágicos.



La premisa del show era simple, Timmy Turner, el niño eternamente de 10 años que era ignorado por sus padres y maltratado por su niñera, le fueron asignadas dos hadas que se encargarían de cumplir sus deseos en un intento de hacer si vida un poco menos miserable. Cosmo y Wanda, el matrimonio caracterizado por sus colores rosa y verde, fueron los elegidos para acompañar a niño de gorra rosada en sus desventuras.



Unos de los puntos más fuertes de la serie es su irreverencia, ya que tanto los personajes como las situaciones desbordan de estupidez y simpleza, pero nunca fallaron en entretenernos o sacarnos unas cuantas carcajadas; además de ser altamente apta para citar.



La serie cuenta con innumerables escenas y frases icónicas que hasta el día de hoy siguen teniendo presencia entre nosotros en forma de memes, al igual que con Los Simpson y Bob Esponja; señal del legado perdurable que logró cultivar una serie. La creatividad presenciada durante las primeras cinco temporadas sigue siendo inigualable, ya que explotaron bien todas los posibilidades que un mundo mágico con hadas concede-deseos pueden traer.



El show también tuvo sus momentos emotivos, como cuando te pones a pensar la razón de porqué existen los padrinos mágicos: los niños que sufren de abuso y soledad, la vida traumática del profesor Denzel Crocker, la siempre presente posibilidad de perder a tus padrinos mágicos, ya sea por romper las reglas o simplemente crecer y madurar, siendo obligado a olvidar que en algún momento los tuviste.



Sin temor a equivocarme, puedo decir que la estrella del programa es Cosmo el típico idiota de corazón de oro que todos aman, y con justa razón, él es el protagonista de los momentos más graciosos de la serie, incluso cuando el programa comenzó a tener la misma fortuna que Los Simpson, al caer en calidad, Cosmo seguía siendo el punto fuerte de cada episodio, aún cuando sufrió un cambio de voz, su esencia fue la misma.



Conforme los niños y niñas que vieron la serie desde su inicio fueron creciendo, la serie siendo opacada lentamente por la nueva ola de series animadas que comenzó alrededor de 2010, pero es imposible negar el impacto que Los Padrinos Mágicos tuvieron, muchos deseando que en realidad existieran, ya sea por tener una vida poco agraciada o simplemente para hacer tonterías, pero los episodios nunca fallaban en divertirnos, entretenernos y querer más. Tal vez su tiempo ya pasó ( a pesar de aún no ser cancelada) pero tardará mucho en ser olvidada, en especial porque a base de risas, nos hizo creer en la magia.


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