Fire Emblem: Estrategia, Tragedia y Diversión

Es ahí cuando te das cuenta qué tan listo eres
Si eres de las personas que amas los videojuegos de estrategia, el anime, el ambiente feudal-medieval y te gusta enfrentar retos difíciles, aunque a veces estos signifiquen quedar como un idiota y arrepentirte de tus decisiones y tu ineptitud para pensar y resolver situaciones difíciles; entonces reúnes todos los requisitos para ser un fan de la saga de Fire Emblem.



Esta saga combina los géneros de RPG y Táctica, es decir, que son juegos de estrategia y rol, ambientadas en un escenario parecido al de la edad media, reuniendo elementos típicos de este: realeza, magia, dragones, trovadores, ladrones, y conflictos bélicos; siendo perfecto para alguien que ama la guerra, la historia y la frustración.




Debutando en 1990 con el juego Fire Emblem: Shadow Dragon and the Blade of Light, el juego fue tan popular que así nació una de las franquicias más populares de Nintendo y hasta la fecha tiene 15 secuelas, con uno más en camino.



La franquicia inició siendo exclusiva para Japón, decisión tomada porque los desarrolladores creyeron que las audiencias occidentales no podrían con la dificultad elevada que representa Fire Emblem… y creo que tenían razón, pero con la inclusión de Marth y Roy en el mundialmente exitoso Super Smash Bros. Melee el séptimo título Fire Emblem: The Blazing Blade fue el primer juego traducido y lanzado en Europa y América (legalmente) en 2003 y probó ser un éxito instantáneo, razón por la que han hecho lo mismo con todas sus secuelas.



El modo de juego es basado en turnos, en donde cada nivel es un mapa con relieve diferente con cierto número de enemigos y tú y tienen movimiento limitado de casillas por turno, y generalmente el objetivo es vencer a todos los enemigos del mapa, tomar un trono o sobrevivir por un determinado número de turnos.



A lo largo del juego vas reclutando personajes, quienes son de diferentes clases y esta determina qué tipo de ataques, habilidades y armas puede usar. Entender este elemento es crucial, porque en batalla, un ladrón no es tan efectivo como un asesino o un mago no es tan resistente como un guerrero, además porque dependiendo del arma que puedas usar, va a depender qué tan fácil será derrotar a un enemigo, ya que la espada tiene ventaja sobre un hacha, la cual subordina a una lanza, pero una lanza es más fuerte que una espada. Otro aspecto para considerar es que cada arma tiene un uso finito, por lo que hay que usarlas sabiamente.



Probablemente el elemento más característico de Fire Emblem y lo que añade a su dificultad es la mecánica de Permanent Death, que como lo dice su nombre, cuando un personaje al que controlas es derrotado durante la batalla, no lo puedes volver a utilizar en los que resta del juego, por lo que te ves obligado a pensar muy bien cada jugada.


Sólo unos cuantos personajes por juego no pueden morir, y son los protagonistas; Estos pueden ser derrotados, pero automáticamente es un Game Over y vuelves a empezar la partida. En cada entrega de la saga, se te unen a tú equipo un gran número de aliados, pero aun así hay que tener cuidado, porque si pierdes a muchos en un nivel, esto podría complicar mucho los niveles posteriores, qué van aumentando en dificultad.



La experiencia de jugar cualquiera de sus títulos es extremadamente divertida, porque además de exigir un nivel de entendimiento y compromiso, las narrativas que acompaña al juego siempre es divertida, llena de acción, personajes complejos, banda sonora increíble y lo más importante, un propósito. La muerte permanente llega a tener más impacto cuando un personaje con el que te encariñaste es asesinado, porque cada uno tiene diferente personalidad e historia y sus diálogos reflejan eso a la perfección.



La frustración que los juegos pueden llegar a provocar son parte de la magia de jugar, porque cada decisión que tomas cuenta y cuando algo sale mal, sólo te puedes culpar a ti, en especial cuando la chica sexy murió porque la mandaste a una emboscada sin saberlo. El quinto juego es infame por ser asquerosamente demandante, razón por la que en los títulos recientes existen dos modos de juego: el clásico y el casual, en donde en uno los personajes regresan de la muerte al siguiente nivel y el otro es la fórmula original, además de contar con un modo difícil una vez que acabas el juego por lo menos una vez, pero sólo es recomendado para los veteranos que ya no sienten dolor con nada.



En conclusión, Fire Emblem es una saga que vale la pena explorar, porque son entretenidos, emotivos, exigentes y originales, además de la sensación de logro una vez que vences el juego o sobrevives a un nivel muy difícil. En una sola partida puedes experimentar una extensa gama de sentimientos que van desde la adrenalina de vencer a tus enemigos cuando sólo te quedaba un punto de vida a tristeza y enojo por que murió un personaje bastante útil y agradable. En una era dominada por juegos de guerra moderna en primera persona y aventuras de ciencia ficción en tercera persona, con campañas cortas y mediocres; es bueno contar con títulos de estrategia que puedas volver a jugar sin aburrirte, y que cada vez sea capaz de sacarte lágrimas, sonrisas y úlceras.

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