Secuelas que no tienen nada que ver con la película original

Una secuela debe ser la continuación de una historia, aunque el seguimiento directo no siempre es así, por lo menos en algunos casos en el cine.

A veces las secuelas no tienen nada que ver con la película original y el título simplemente se repite, más por engaño de mercadotecnia que por otra cosa, o su concepto está tan desfasado con los personajes originales, y al menos en ocasiones las historias ocurren en el mismo universo, que no estamos seguros si deban llamarse secuelas como tal.

Estos son algunos ejemplos.

American Psycho 2





La original protagonizada por Christian Bales es un relato que plantea tantas preguntas como proporciona momentos sangrientos en pantalla. No es una película para todos pero al mismo tiempo es más que un simple relato sobre un asesino serial, que es a lo que se resumió esta especie de secuela, protagonizada por nada menos que Mila Kunis. El guión original no tenía nada que ver con Psicópata Americano, pero iniciada la producción se incorporó la historia dentro de la otra. No hay otra forma de entender la razón más que: sólo porque sí.

The Fast and the Furious: Tokyo Drift





A su lanzamiento, esta tercera entrega de la saga era una película sólo sobre autos que contaba con el cameo de uno de los personajes principales de la original, algo notable tomando en cuenta su ausencia en la secuela, que además fue un gran fracaso entre el úblico. Con el tiempo y el regreso de Vin Diesel a la franquicia, así como el crecimiento y expansión de este concepto conforme salían más películas, se le integró más a Tokyo Drift en la línea de cronología de sucesos. Esto fue un poco forzado pero no hubo de otra.

XXX 2: State of the Union





Cuando tu actor estelar no quiere regresar para la secuela, lo que haces es reemplazarlo por alguien más. El problema tal vez fue querer reemplazar a Vin Diesel por Ice Cube. Y no es por hacer menos al segundo, pero no es el héroe de acción que todos estamos acostumbrados a ver en Diesel. Acción sin sentido pero sin la chispa original sepultó a esta secuela, lo que hizo que pasaran años para una tercera parte, esta vez con el regreso de Vin al protagónico.

Son of the mask





Había algo caricaturesco y teatral pero eficiente en La Máscara, una película cómica en la que Jim Carrey hace la comedia que más lo caracterizó durante este periodo de su carrera. Esta especie de secuela intentó darle un giro a la idea. Misma máscara pero diferente protagonista y un poco de fantasía exagerada (Odín y Loki son parte de la trama, por ejemplo) fue suficiente para que los fans odiaran el experimento.

Ace Ventura: Pet Detective Jr.





Los que vieron las originales con Jim Carrey, no eran el público meta para esta historia encaminada hacia los menores de edad. Pero los niños definitivamente no tenían ni idea qué esperar del proyecto, que no hacía más que reciclar la línea más básica posible relacionada con la historia: alguien quien, buscando animales, se ve inmerso en un ‘misterio’ más grande. En este caso ese alguien es un niño igual muy excéntrico. Lamentable.

Blair Witch 2: Book of Shadows





La original pasó a la historia por varios detalles, haberse realizado con muy bajo presupuesto y ganado millones en taquilla, o su molde de película supuestamente basada en hechos reales que recoge las grabaciones que revelan lo que, dicen, sucedió en la realidad. La secuela se salta todo esto para optar en su lugar por un modelo más convencional de película de terror que a nadie convenció y que apenas rescató algo de lo presentado con la primera entrega.

Legally Blondes





Nos gusten estas películas o no, Reese Witherspoon es el motor de la franquicia y su interpretación es la que destaca y la hace tan amena para quienes gustan de estas películas. La idea simplona y hasta ofensiva, chicas rubias encasilladas, es retomada y convertida en algo así como comedia secuela, Las protagonistas, se supone, son familiares del personaje de Reese, pero hasta ahí llegan las similitudes y es que ni caso legal ni escuela de derecho en esta historia. Ni chispa tampoco.

Mean Girls 2





Nada de Cady ni el ágil guión de Tina Fey que son parte del motivo por el que Chicas Pesadas sigue siendo un ícono en su género hasta ahora. La secuela es más bien una restructuración del concepto y la premisa básica, pero en otra escuela, con otra chicas y con otros resultados. No tan creativa y completamente olvidable, la historia no tiene el impacto reflexivo que la original, ni fue el trampolín de impulso de la carrera de grandes futuras estrellas del medio, como la película de 2004 sí lo fue.

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