Ni nosotros los salvamos, México también tiene asesinos seriales

La realidad nos perturba de nuevo
Cuando vemos películas de terror, generalmente le tememos a un villano en especifico, el cual en la mayoría de los casos es una persona que por diferentes motivos asesina a personas inocentes, por lo que a veces resulta más interesante el antagonistas que sus víctimas, sin embargo cuando en la vida real escuchamos sobre alguien que en verdad mata a personas inocentes, nos nace el terror y el simple hecho de pensar que podría ser cualquiera de nuestros conocidos y cuando consideramos que nosotros somo presas potenciales de un asesino serial, el pavor nos consume.



Los asesinos seriales son un fenómeno a nivel mundial y hay evidencia que sugiere desde hace siglos que existen, a pesar de que el termino tiene menos de 50 años. La mayoría de los asesinos seriales conocidos son hombres blancos estadounidenses, pero por desgracia México también ha tenido una cantidad notable de asesinos seriales durante su historia.

Nuestro país reúne ciertas características que suelen compartir múltiples asesinos seriales como lo son la pobreza, falta de oportunidades, violencia domestica y un entorno nada favorable para la salud mental, especialmente esta ultima década en la que la violencia ha escalado por el crimen organizado, por lo que se es fácil explicar porque varias personas han cobrado dos o más vidas de manera sistemática.

Con la aprehensión de el feminicida El Monstruo de Ecatepec y su cómplice, quien era su esposa, los asesinos seriales mexicanos han vuelto a ser tema popular entre los medios de comunicación y las personas debido al miedo y paranoia colectiva y por indagar en algunos otros ejemplos, que no gozan de tanta atención como los de EE.UU.



Uno de los casos más resonados en la cultura popular mexicana es el de Las Poquianchis, apodo con el se les conocía a las hermanas Delfina y María de Jesús González quienes manejaban un burdel en Guanajuato y cuando fueron acusadas de prostituir a mujeres en su contra, las autoridades encontraron un total de 91 cuerpos enterrados en la propiedad y se descubrió que esclavizaban y prostituían a mujeres desesperadas por escapar de la pobreza.



Su caso fue representado tanto en cine y en novelas y hasta la fecha son de los asesinos seriales más conocidos de México.

Gregorio Cárdenas Hernández, conocido como El estrangulador de Tacuba asesinó a 4 mujeres en Tacuba, Ciudad de México en 1942 al tras tener relaciones sexuales con ellas y después estrangularlas. Su caso conmocionó a la capital mexicana a tal grado que la prensa le otorgó un apodo.



En el siglo XXI han aparecido algunos asesinos que lograron generar gran atención mediática, como el caso de Raúl Osiel Marroquín Reyes, bautizado como El sádico, quien secuestró y torturó a 6 hombres, asesinando a 4, de los cuales todos eran homosexuales y ese fue su motivo para sus crímenes.



Osiel nunca sintió remordimiento den en sus acciones y que los hubiese seguido asesinando homosexuales si no hubiera sido capturado; comentando que sólo se arrepintió por lo que estaban pasando su hija y su esposa.

Juana Barraza, conocida como La Mataviejitas conmocionó a todo el país durante su periodo activo, que se cree que fue desde los años 90 hasta 2006, matando a mínimo 16 mujeres de la tercera edad, aunque las autoridades estiman que el número total de víctimas asciende a más de 40.



Durante la investigación tras la aprehensión de Barraza, se descubrió que en su niñez, su madre alcohólica permitió que fuera abusada sexualmente a cambio de cervezas, factor de la hizo desarrollar un odio hacia su madre y que se traducía a mujeres ancianas.



Estos son algunos ejemplos de asesinos seriales que han alcanzaron una alta exposición mediática, sin embargo hay más, ya sea que estén presos o prófugos, por lo que no deberíamos considerarnos 'afortunados' de que no haya tantos psicópatas en nuestra sociedad.



Los que ejecutan personas por colaborar con el crimen organizado no son considerados como asesinos seriales debido a las circunstancias y motivos, ya que en su caso, sus acciones son parte de su trabajo y en muchos casos son obligados a hacerlo, por lo que entran en otra clasificación.



La sociedad mexicana en general es responsable de varios asesinos seriales, por lo que estadisticamente seguirán existiendo si no se da un cambio radical en el ámbito social, especialmente en las zonas más marginadas por pobreza y violencia. El riesgo de ser asesinado en México es relativamente bajo, pero existe y una vez que algo detone a un asesino serial es probable que no se detenga hasta que sea capturado y como están las cosas en este país, podría ser un largo tiempo.




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