Chucky: El muñeco asesino que todos amamos

Todos saben quien es Chucky, hayan visto sus películas o no
Cuando te piden que imagines a un muñeco pelirrojo, automáticamente se te viene a la mente un ícono del terror hollywodense que ha perdurado por más de 3 décadas, porque todos hemos escuchado sobre el mítico juguete asesino, hasta conocemos su nombre, y eso es vestigio del legado e impacto de Chucky: el muñeco diabólico.



En 1988 se estrenó la primera entrega de la saga, llamada Child's Play y aunque el concepto de muñecos en el cine de terror ya llevaba más de 60 años existiendo, la película tuvo un impacto cultural enorme, en parte debido al presupuesto relativamente alto de la cinta, en parte por el guión genuinamente aterrador y también por el villano que inmediatamente se convirtió en un ícono del cine de terror, Chucky.



La película tuvo mucho éxito y popularizó a los muñecos asesinos en las películas, y dio inicio a la última franquicia (exitosa) de terror de los 80s, uniéndose a leyendas como Viernes 13, y Pesadilla en la Calle del Infierno, por lo que dos años después, se estrenó su secuela.

La segunda entrega es un suceso raro en el mundo del terror, porque para la mayoría de las personas fue buenas, o por lo menos no tan mala, y las continuaciones en el cine de terror muy seguido son malas, pero Chucky tiene ese algo único que nos hace pedir más, ya sea el deleite de ver a un muñeco matar a la gente, la combinación de humor y de terror, o el hecho que el héroe de los primeros dos títulos sea un niño de 6 años, Andy Barclay, algo inusual para una película tan violenta y aterradora.



La inocencia y ternura de Andy nos hizo que en verdad nos preocupáramos por él, haciendo las películas verdaderamente tensas, en especial porque por más que Chucky haya sido la estrella, el hecho de ver a un muñeco apoderarse del cuerpo de un niño inocente es algo demasiado perturbador, al menos para la época en cuanto fueron lanzadas.



Para la tercera película, la popularidad y calidad de la franquicia bajó y sumándole las controversias de la vida real (específicamente el asesinato de James Bulger) hicieron que Chucky no viera la pantalla grande por unos 7 años.

En 1998, La Novia de Chucky regresó a los cines, en donde nuestro muñeco diabólico favorito sufrió un cambio de apariencia y obtuvo una novia, Tiffany, quien es el alma de su amante humana transferida a una muñeca.



La película fue un cambio radical en la serie, principalmente debido a que ya era más comedia que terror, pero la ausencia de Andy también afectó. La película fue un éxito comercial, pero tuvo reacciones mixtas con la crítica y los fans de antaño, sin embargo hasta la fecha es bastante popular, así que podría decirse que pasó la prueba del tiempo.

La quinta entrega de la saga es la peor, El Hijo de Chucky hizo por la franquicia lo que los incendios forestales hacen al medio ambiente, ya que el guión es sumamente ridículo y el metahumor introducido en la serie fue demasiado lejos, además de que la inclusión de Glen y/o Glenda fue algo tan sumamente confuso e innecesario.



Afortunadamente a Chucky le pasó algo que a ningún villano de terror ha vivido: Obtuvo redención. Esta vino con la sexta y séptima entrega, las cuales ocurren dentro la misma línea del tiempo de sus antecesores, pero el terror en ambas películas es el plato principal mientras que el humor sigue presente pero en un segundo plano más sutil.



La nueva protagonista, Nina Pierce, interpretada por la hija de Brad Dourif, el hombre que hace la voz del muñeco, ha sido bien recibida por los fans, y muchos la consideran como una de las mejores heroínas del terror contemporáneo, por lo que se podría decir que Chucky está viviendo su segunda época dorada o su renacimiento.

Con un futuro brillante y un legado sólido, lleno de sustos, risas y pena ajenas, Chucky es una leyenda de culto del cine. Su presencia en la cultura popular es enorme y es imposible ver 10 horas de televisión sin encontrarse con una parodia o referencia al muñeco más famoso de Hollywood, digo es una coincidencia bastante rara que en ambas franquicias con temática de juguetes ambas cuenten con un niño llamado Andy.



Esperemos que en caso de que haya otra secuela, sea tan aterradora como graciosa y que nos haga pedir más, porque no importa cuantas veces veamos al juguete pelirrojo que dice querer ser nuestro amigo hasta el final, nosotros nunca, pero en verdad, nunca estaremos satisfechos de un muñeco asesino, mucho menos de Chucky.

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