Jeremy Bentham, el cadáver de un intelectual

Si era tan listo, ¿por qué se murió?
Nuestros cuerpos comienzan a descomponerse justo en el momento que cesan todos nuestros órganos vitales, es decir cuando morimos, y el proceso incluye nuestra putrefacción y decadencia hacia polvo y residuos de lo que alguna vez fuimos. Eso es un hecho y nadie se salva de perder su cuerpo una vez que 'pasamos a mejor vida', excepción que te conviertan en una momia o seas Jeremy Bentham.

Bentham nació en 1748 en Londres Inglaterra y dedicó su vida a los estudios y es considerado el padre del utilitarismo y era conocido por ser una persona muy liberal. Bentham era ateo y apoyaba la separación de la iglesia y el Estado, la abolición de la esclavitud, la decriminalización de la homosexualidad y se oponía a la pena de muerte, los castigos corporales y podría ser considerado un defensor de los derechos de los animales; razón por la que era una figura bastante polarizadora durante su época.



Su excentricidad no se limitó cuando él falleció en 1832, a los 84 años, ya que él dejó claro en su testamento que quería que su cadáver fuera momificado y preservado con el fin de brindar felicidad a sus colegas y además de ser sometido como objeto de estudio y experimentación por la ciencia. Lo verdaderamente increíble es que sus deseos fueron cumplidos.



El cuerpo de Bentham fue embalsamado y sus huesos fueron enrollados con alambres de cobre para que pudiera ser moldeado y cambiado de posición con facilidad y fue vestido con uno de sus trajes negros. Su cabeza sufrió un deterioro luego de que intentaran momificarla usando una tradición Maorí, cultura de Nueva Zelanda, sin embargo el proceso no fue realizado correctamente y su cabeza terminó muy dañada y cuando le colocaron ojos de cristal, no ayudó mucho.



El pésimo trabajo con su cabeza provocó que realizaran una réplica de cera, la cual fue colocada sobre su cuerpo mientras que la original fue colocada entre sus pies en el piso en una vitrina de exhibición ubicada en la University College de Londres.



La cabeza real fue robada en más de una ocasión, lo que provocó que la Universidad resguardara la cabeza en una bóveda privada, pero hoy en día es exhibida en ocasiones especiales, en donde las personas pueden observar tanto el cuerpo de Bentham y su cabeza por separado.



Sin duda esta idea macabra y mórbida es inusual, pero cabe destacar que se realizó por qué el mismo Bentham lo estipuló así previo a su fallecimiento, bajo el argumento que su utilidad no debería acabarse sólo porque murió y desde entonces el debate sobre quien tiene autonomía sobre un cadáver es discutido cada vez que su cabeza es una atracción durante una exhibición.

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